Hace cincuenta y tres años, una terrible epidemia afectaba a casi toda la República Argentina, con excepción de los territorios del Sur Patagónico, era la POLIOMIELITIS , que dejó a casi 6000 niños de entre 1 y 15 años inválidos y en muchos casos dependiendo por el resto de su vida de un pulmotor para respirar y se llevó a unos mil.
Esa epidemia comenzada en marzo del 56’, fue combatida heroicamente por las mujeres, las madres de todas las clases sociales con las armas del agua y el jabón: limpiando varias veces al día todos los objetos que se tocaban en las casas y las manos de sus hijos pequeños cada poco rato, exigiendo la misma limpieza a todos los que entraban a la casa. Juntas se vieron en “Barrio Norte” a la Señora de la casa y a su empleada, lavando la vereda con agua y jabón. En las Villas de Emergencia a las madres lavando constantemente a sus hijos con agua y jabón así como toda sus ropas y al hombre o los “pibes” de la casa pintando con cal el interior de la “casilla” y la tierra apisonada de la vereda, así como en los barrios también se daba la mano de cal a árboles y frentes de las casas.
En aquél entonces no se conocía nada de biotecnología, ni de antivirales o geles desinfectantes, pero el uso del agua y el jabón, el barato en polvo o el pan amarillo, mataron el virus permitiendo el control y desaparición de la polio.
Hoy que el nuevo Ministro de Salud es contradicho en su primer informe por la Presidente de la Nación, -y que además carga sobre su espalda la denuncia de haber alterado favorablemente en la Provincia de Tucumán los índices de mortalidad infantil-, así como que muchos médicos en los medios de comunicación efectúan recomendaciones diferentes, el sentido común de las madres del 56’ hoy abuelas, nos recuerda que nunca ha perdido eficacia el remedio utilizado entonces.
Y por ello decimos a nuestros lectores: AGUA y JABÓN, para lavarnos las manos, para lavar las veredas –el detergente no es tan eficaz, demasiado refinado- para lavar todos los utensilios que toquemos y los juguetes de los chicos. CAL en los árboles y los frentes. Si es posible lavar las veredas por la mañana y al caer la tarde –los encargados de edificios también son padres y si hay que ayudarlos en la segunda lavada pongamos "los consorcistas" manos a la obra- y en las Villas también agua y jabón, si no se tiene: RECLAMAR AL JEFE COMUNAL SU ENTREGA DIARIO, ¡CARAMBA NO SE PIDE MEDICACIÓN, SÓLO AGUA JABÓN Y CAL! Y a pintar con cal el interior de la vivienda y lavarse y lavar todo con agua y jabón constantemente.
¡Ah! Y vos pibe deja la "birra" el "porro" o el "paco" y andá a dar una mano de cal a la casilla, el frente de la casa, los árboles de tu vereda o la tierra apisonada a la salida de las viviendas.
SALVEMONOS ENTRE TODOS Y PONGAMOS FIN A ESTA GRIPE PORCINA YA.
Esa epidemia comenzada en marzo del 56’, fue combatida heroicamente por las mujeres, las madres de todas las clases sociales con las armas del agua y el jabón: limpiando varias veces al día todos los objetos que se tocaban en las casas y las manos de sus hijos pequeños cada poco rato, exigiendo la misma limpieza a todos los que entraban a la casa. Juntas se vieron en “Barrio Norte” a la Señora de la casa y a su empleada, lavando la vereda con agua y jabón. En las Villas de Emergencia a las madres lavando constantemente a sus hijos con agua y jabón así como toda sus ropas y al hombre o los “pibes” de la casa pintando con cal el interior de la “casilla” y la tierra apisonada de la vereda, así como en los barrios también se daba la mano de cal a árboles y frentes de las casas.
En aquél entonces no se conocía nada de biotecnología, ni de antivirales o geles desinfectantes, pero el uso del agua y el jabón, el barato en polvo o el pan amarillo, mataron el virus permitiendo el control y desaparición de la polio.
Hoy que el nuevo Ministro de Salud es contradicho en su primer informe por la Presidente de la Nación, -y que además carga sobre su espalda la denuncia de haber alterado favorablemente en la Provincia de Tucumán los índices de mortalidad infantil-, así como que muchos médicos en los medios de comunicación efectúan recomendaciones diferentes, el sentido común de las madres del 56’ hoy abuelas, nos recuerda que nunca ha perdido eficacia el remedio utilizado entonces.
Y por ello decimos a nuestros lectores: AGUA y JABÓN, para lavarnos las manos, para lavar las veredas –el detergente no es tan eficaz, demasiado refinado- para lavar todos los utensilios que toquemos y los juguetes de los chicos. CAL en los árboles y los frentes. Si es posible lavar las veredas por la mañana y al caer la tarde –los encargados de edificios también son padres y si hay que ayudarlos en la segunda lavada pongamos "los consorcistas" manos a la obra- y en las Villas también agua y jabón, si no se tiene: RECLAMAR AL JEFE COMUNAL SU ENTREGA DIARIO, ¡CARAMBA NO SE PIDE MEDICACIÓN, SÓLO AGUA JABÓN Y CAL! Y a pintar con cal el interior de la vivienda y lavarse y lavar todo con agua y jabón constantemente.
¡Ah! Y vos pibe deja la "birra" el "porro" o el "paco" y andá a dar una mano de cal a la casilla, el frente de la casa, los árboles de tu vereda o la tierra apisonada a la salida de las viviendas.
SALVEMONOS ENTRE TODOS Y PONGAMOS FIN A ESTA GRIPE PORCINA YA.
Si chicas, es tal cual lo dicen, ademàs de la famosa bolsita debajo del guardapolvos con una tableta de alcanfor, no se si esto ùltimo serà tan efectivo, pero en aquel momento era lo ùnico, ademas del agua jabon y cal, que existia, serìa bueno si tienen informaciòn al respecto, la publiquen, yo no tengo nada, gracias, besos
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