miércoles, 15 de julio de 2009

Mujeres Controladas. Mujeres Controladoras


Este tema cobró actualidad con dos hechos bien diferentes. Por un lado la Licenciada en Matemáticas Graciela Bevacqua ex Directora de Medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC), luego de dos años desde que fue desplazada de su cargo por el actual Gobierno, y unos seis meses después de renunciar a desempeñarse como “empleada de Biblioteca del INDEC”, rompió el silencio y habló de la persecución a la que fue sometida por negarse a no reflejar los aumentos de precios en el índice a su cargo y mantener el secreto respecto de los comercios “medidos”, la desvalorización jerárquica sufrida y los trastornos psicofísicos que todo ello le acarreó[1]. Por otro, el escándalo que se produjo cuando el Economista Diego Bossio fue nombrado Director Ejecutivo del ANSES, y se conoció que su esposa es Valeria Loira la hasta hoy Síndico General Adjunta de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), organismo encargado de la vigilancia de los actos de los Funcionarios del Poder Ejecutivo, y que tanto Bossio como Loira no encontraban que existiera ningún impedimento jurídico o moral para que ella lo controlara a él, quien manifestó que “su esposa sabía controlar muy bien”.

Tuvo que iniciarse una denuncia penal por parte del abogado Monner Sans, quien señaló normas jurídicas por las cuales está vedado que en la función pública un cónyuge sea controlante de los actos públicos del otro, para que la Dra. Loira decidiera presentar su renuncia, no indeclinable sino “a consideración” de la Presidente de la Nación, quien se la aceptó[2].
Y como señalamos en el título, en la Administración Pública se han dado con anterioridad, casos de mujeres controladoras y también de mujeres controladas

Controladas lo utilizamos como sinónimo de perseguidas, o acosadas moralmente para que abandonen sus puestos porque con su honestidad resultaban peligrosas para la cúpula política. Así a más de Bebacqua, tenemos a la Subinspectora General de Justicia María Cristina Giuntoli, una abogada que había realizado toda la carrera administrativa y ganado el concurso para el cargo que desempeñaba en la Inspección General de Justicia, a lo largo de más de treinta años de servicios cuando el nuevo gobierno la desplazo del mismo sin razón alguna en setiembre de 2003, y que tras ganarle a éste una medida precautoria fue “repuesta”, fijándosele su despacho en un archivo donde no existían oficinas, totalmente alejado de su organismo de pertenencia (IGJ), donde se registran y controlan importantes sociedades[3]. O el caso de Nélida Videla Sánchez, Interventora de la Dirección de Pesca de la Secretaría de Pesca de la Nación, quien fue removida de su cargo y perseguida hasta impedírsele jubilar por involucrarla como responsable, en una denuncia efectuada por ella misma por irregularidades en la concesión de licencias de pesca[4]. A Videla Sánchez se la involucró como imputada en su propia denuncia, a Bevacqua, se le inició acción penal por “Estafa al Estado”, por haber permitido que cobrara su sueldo un empleado dependiente de su Dirección que no asistía a su trabajo. Esto merece una reflexión, no es tarea de un Director verificar la asistencia diaria del personal de la Dirección, sino una función delegada al jefe directo del empleado o a la oficina de recursos humanos respectivos Y a Giuntoli –según denuncia en su juicio contra el Estado- intentaron iniciarle siete sumarios falsos, justamente entre ellos uno por haber permitido el cobro de sueldo de un empleado que no trabajaba, para esto se presionó sobre dos funcionarias de nivel medio, una de las cuales resultó finalmente sancionada sin que hubiera causas reales para ello. Estas dos funcionarias -comento la ex Subinspectora-, fallecieron por cáncer, una poco después de cerrado el sumario en 2004 y la otra en fecha reciente.
Claro estas tres mujeres -y si agregamos a las dos funcionarias presionadas para que Giuntoli fuera sumariada, serían cinco mujeres- no tenían esposos que se desempeñaran en cargos políticos oficialistas por lo que su persecución fue despiadada.
En cambio Loira sí, y también su antecesora la abogada Alessandra Minnicelli, esposa de Julio De Vido Superministro de Producción -tanto de Néstor como de Cristina Kirchner- a quien debía controlar como Sindica Adjunta
[5]. Se sabe que la Sra. de De Vido, quien renunció al iniciar su mandato la actual presidente, hoy le maneja la agenda a su esposo en el ministerio a cargo de este. Valeria Loira de Bossio seguramente no hará eso, pues como ha sido Secretaria Administrativa de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado de la Nación, cuando estaba a su frente la Senadora Fernández de Kirchner, y luego inmediatamente llevada por ésta -al asumir como Presidente de la Nación- a la SIGEN, pasará a otro cargo, y nos permitimos pensar que su reemplazante será María Belén Franchini, otra Asesora de la Sra. de Kirchner en el Senado, tan amiga de la Presidente y de Loira que ésta última la llevó como asesora suya a la SIGEN.

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