sábado, 17 de octubre de 2009

En el Día de la Madre: la Madre Tierra


La “Mapu”, la “Pacha”, la nuestra, la de todos los habitantes del planeta, esa es la Madre a la que quiero homenajear. A la que nos da de su fertilidad los brotes que se convierten en espigas, las verduras y hortalizas, los árboles que purifican nuestro aire, nos dan fruta a veces, y sombra y madera siempre.
Pero también a la que está triste o “tiene fiebre, tiembla, llora/ se duele del dolor mas doloroso/
y es que piensa que ya no la quieren
”, como dice la canción de “Bebe”.
Sus hijos más sabios, a los que entre todos los llaman “pueblos originarios”, saben de sus ciclos de sus tiempos, que cosa extraña parece que en otras áreas parte de los “demás hijos” empiezan a comprender y se agrupen en un movimiento a favor de la lentitud (show).
Pero entre estos “demás hijos” hay muchos que solo quieren explotar a su madre para exprimirle su fortuna, y así le ponen explosivos para hacer saltar sus pedazos –cerros- donde guarda oro, o la vuela para arrancarle el otro oro: el petróleo. Todo lo que con paciencia podría extraerse, sin tanto daño para ella y para sus otros hijos –sin ir más lejos se especula con la posibilidad de que las detonaciones en los campos de petróleo cercanos a Tartagal, unidos al desmonte fueron la causa del alud del verano de 2009-, así es que en el sur, en Neuquén los hijos guardianes Mapuches-Tehuelches, han interpuesto demanda contra una sociedad del Estado que obtuvo sin licitación una concesión minera en tierras de una comunidad de ellos, en el Chaco los hijos dilectos Wichis y Quóm reclaman, frente a la Gobernación, el cese de los desmontes en su hábitat ancestral y la participación activa de los pueblos indígenas en un mejor reparto de las riquezas de la provincia. Así como la defensa de territorios que les pertenecen por los hijos leales Diaguitas, contra los que quieren explotar una cantera de laja en Chusca al norte de la capital de Tucumán, donde de resultas de un presunto enfrentamiento con un terrateniente fue asesinado Javier Chocobar, miembro de la comunidad Chuschagasta.
Ahorita que se nos acaba de morir la representación viviente de la”Madre Tierra”, oscurita y acogedora con su ancho poncho, como ella: la Mercedes o la Negra Sosa, la que también se nos fue de tristeza, todos los hijos de la Tierra debiéramos honrar a la "Mama" de aquí en más jurándole no dañarla más y ayudarla recuperarse para que todos podamos vivir gracias a ella y respirar. Pero ojo además de jurarle CUMPLIENDOLE

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