
El 24 de junio se celebra el Wiñoy Xipantu (año nuevo mapuche), según entendemos es cuando la Madre Tierra, la “Mapu”, comienza su descanso –no hará brotar nada- durante el invierno con la finalidad de recuperar toda su fertilidad, para comenzar la gestación de la nueva flora en la primavera de Hemisferio Sur.
“Cada madrugada entre el 18 al 24 de junio, los pueblos originarios del sur, junto con la naturaleza y el universo acostumbramos a celebrar el inicio del nuevo ciclo o año nuevo; por cuanto en ésta época, la tierra, naturaleza y todos quienes cohabitamos en éste lado del planeta, “hemisferio sur”, vivimos, experimentamos y somos testigos de unos de los episodios más relevantes que acontece en el cosmos y en la madre tierra; “Es la fusión de la materia (tierra) y la energía (cosmos)”, los cuales traen consigo la procreación de la vida y el tiempo. Es decir, permiten que se inicien nuevas vidas en la naturaleza: nacimientos, pariciones, brotes, sueños, esperanzas y emergencias de fuerzas o energías desde el corazón de la tierra, dando paso a las distintas etapas del año, cambios climáticos, maduración, descanso entre otros” describe Armando Marileo Lefio, Autoridad Ancestral Mapuche.
Esto no es una “costumbre” de este pueblo, sino de todas las culturas. En Europa la época de descanso de la tierra venerada por todos los pueblos, que de ella extraían su alimento comenzaba con el solsticio de invierno, y se festejaba su preparación para recuperar las fuerzas de gestación. Estas fiestas el calendario cristiano las hizo coincidir, casi en su inicio, con el nacimiento del niño Jesús el 24 de diciembre, y su finalización con lo que se determinó era el comienzo de un nuevo año: el 1º de enero. Así logró sincretizar las "Fiestas Santas" con las "Fiestas Paganas" de veneración a la tierra. Ello únicamente podía suceder con el inicio del invierno por el comienzo del ciclo de preparación de la tierra para su fertilización. Lo que sí efectivamente ocurre en el Hemisferio Norte donde se ubica Europa. Pero cuando los conquistadores llegaron a América del Sur, en su afán por imponer la Religión Católica a los pueblos originarios, alteraron el ciclo que se inicia con el comienzo del año en invierno.
Y así la población criolla sigue a más de cinco siglos con sus fiestas cambiadas, pero no sólo en Suramérica sino en todo el Hemisferio Sur, celebrando a la Tierra en el inicio de su ciclo caundo ella está en todo su apogeo con sus frutos "reventando madurez", por ello transcribimos a continuación la petición formulada en junio de 2008 por el Director de la Escuela de Filosofía, Espiritualidad y Sabiduría Ancestral Mapuche
“Amigos y Habitantes del Hemisferio Sur:
Quisiéramos que un día, los habitantes de éste lado del mundo, quienes habitamos "hacia el Sur del Hemisferio", volviésemos la mirada hacia la madre tierra, hacia la naturaleza, hacia la vida, podría ser la forma de re-iniciar el encuentro con nosotros mismos y con todos los seres que coexistimos en el planeta tierra: los pueblos originarios, los amigos de la sociedad civil de América, África, Australia, blanco, moreno, afro, rubio, gorditas, flaquitas, chicas y grandes.
Quisiéramos también, que un día pudiésemos celebrar colectivamente nuestro propio Año Nuevo, We-Tripantu, Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata. Algo más real, que pertenezca a nuestras vidas, a la naturaleza, al universo.
Razón de ello queremos invitar a todos los hombres y mujeres de América y el Mundo a celebrar el Nuevo Año del Hemisferio Sur, el que se hará efectivo en los próximos días entre el 18 al 24 de junio.
¡Muchas Felicidades!
Para todos los pueblos, culturas y naciones… AÑO NUEVO DEL HEMISFERIO SUR,
Atte. Armando Marileo Lefio. Ngenpin”
Las Heterónomas nos unimos al festejo y decimos: Küme ayiukonpape tüfachi we-tripantu. (Que comience con alegría este año nuevo)
“Cada madrugada entre el 18 al 24 de junio, los pueblos originarios del sur, junto con la naturaleza y el universo acostumbramos a celebrar el inicio del nuevo ciclo o año nuevo; por cuanto en ésta época, la tierra, naturaleza y todos quienes cohabitamos en éste lado del planeta, “hemisferio sur”, vivimos, experimentamos y somos testigos de unos de los episodios más relevantes que acontece en el cosmos y en la madre tierra; “Es la fusión de la materia (tierra) y la energía (cosmos)”, los cuales traen consigo la procreación de la vida y el tiempo. Es decir, permiten que se inicien nuevas vidas en la naturaleza: nacimientos, pariciones, brotes, sueños, esperanzas y emergencias de fuerzas o energías desde el corazón de la tierra, dando paso a las distintas etapas del año, cambios climáticos, maduración, descanso entre otros” describe Armando Marileo Lefio, Autoridad Ancestral Mapuche.
Esto no es una “costumbre” de este pueblo, sino de todas las culturas. En Europa la época de descanso de la tierra venerada por todos los pueblos, que de ella extraían su alimento comenzaba con el solsticio de invierno, y se festejaba su preparación para recuperar las fuerzas de gestación. Estas fiestas el calendario cristiano las hizo coincidir, casi en su inicio, con el nacimiento del niño Jesús el 24 de diciembre, y su finalización con lo que se determinó era el comienzo de un nuevo año: el 1º de enero. Así logró sincretizar las "Fiestas Santas" con las "Fiestas Paganas" de veneración a la tierra. Ello únicamente podía suceder con el inicio del invierno por el comienzo del ciclo de preparación de la tierra para su fertilización. Lo que sí efectivamente ocurre en el Hemisferio Norte donde se ubica Europa. Pero cuando los conquistadores llegaron a América del Sur, en su afán por imponer la Religión Católica a los pueblos originarios, alteraron el ciclo que se inicia con el comienzo del año en invierno.
Y así la población criolla sigue a más de cinco siglos con sus fiestas cambiadas, pero no sólo en Suramérica sino en todo el Hemisferio Sur, celebrando a la Tierra en el inicio de su ciclo caundo ella está en todo su apogeo con sus frutos "reventando madurez", por ello transcribimos a continuación la petición formulada en junio de 2008 por el Director de la Escuela de Filosofía, Espiritualidad y Sabiduría Ancestral Mapuche
“Amigos y Habitantes del Hemisferio Sur:
Quisiéramos que un día, los habitantes de éste lado del mundo, quienes habitamos "hacia el Sur del Hemisferio", volviésemos la mirada hacia la madre tierra, hacia la naturaleza, hacia la vida, podría ser la forma de re-iniciar el encuentro con nosotros mismos y con todos los seres que coexistimos en el planeta tierra: los pueblos originarios, los amigos de la sociedad civil de América, África, Australia, blanco, moreno, afro, rubio, gorditas, flaquitas, chicas y grandes.
Quisiéramos también, que un día pudiésemos celebrar colectivamente nuestro propio Año Nuevo, We-Tripantu, Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata. Algo más real, que pertenezca a nuestras vidas, a la naturaleza, al universo.
Razón de ello queremos invitar a todos los hombres y mujeres de América y el Mundo a celebrar el Nuevo Año del Hemisferio Sur, el que se hará efectivo en los próximos días entre el 18 al 24 de junio.
¡Muchas Felicidades!
Para todos los pueblos, culturas y naciones… AÑO NUEVO DEL HEMISFERIO SUR,
Atte. Armando Marileo Lefio. Ngenpin”
Las Heterónomas nos unimos al festejo y decimos: Küme ayiukonpape tüfachi we-tripantu. (Que comience con alegría este año nuevo)
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Marileo Lefio: en www.circuloastronomico.cl/reportajes/sociedad.html
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